Enseñar a los niños a manejar el dinero puede comenzar mucho antes de que tengan su primera cuenta bancaria.
Ahorrar, cumplir pequeñas responsabilidades, aprender a gastar con cuidado y establecer objetivos son habilidades que pueden desarrollarse desde casa. Actualmente, algunas aplicaciones también permiten convertir estas lecciones en experiencias más prácticas.
Con ellas, los padres pueden asignar tareas, establecer recompensas, crear metas de ahorro y ayudar a sus hijos a comprender mejor cómo funciona el dinero.
¿Por qué utilizar una app para enseñar educación financiera?
Para muchos niños, ver números en una aplicación resulta más sencillo que entender conceptos financieros abstractos.
Una app puede mostrar claramente:
- cuánto dinero tienen;
- cuánto han ahorrado;
- cuánto han gastado;
- qué tareas tienen pendientes;
- cuánto necesitan para alcanzar una meta.
Esto puede ayudar a convertir la educación financiera en algo cotidiano.
Sin embargo, la aplicación debe ser una herramienta complementaria. Las conversaciones familiares sobre dinero siguen siendo fundamentales.
¿Qué deberían aprender los niños sobre el dinero?
Antes de elegir una aplicación, conviene definir qué quieres enseñar.
Algunas habilidades básicas son:
- ahorrar;
- administrar una paga;
- diferenciar deseos y necesidades;
- planificar compras;
- cumplir responsabilidades;
- establecer metas;
- controlar gastos;
- evitar compras impulsivas.
A medida que crecen, también pueden aprender sobre tarjetas, cuentas bancarias, intereses y presupuestos.
1. Greenlight
Greenlight es una plataforma diseñada para que las familias enseñen a sus hijos conceptos relacionados con el dinero.
Dependiendo del plan y de la disponibilidad en cada país, puede ofrecer herramientas relacionadas con:
- tarjetas para niños y adolescentes;
- ahorro;
- control de gastos;
- asignaciones;
- objetivos financieros;
- controles parentales.
Los padres pueden supervisar la actividad desde su propia cuenta.
Una de sus ventajas es que permite que los niños practiquen utilizando dinero real mientras los adultos mantienen cierto control.
2. GoHenry
GoHenry está orientada a niños y adolescentes que están aprendiendo a administrar su propio dinero.
Puede incluir funciones como:
- tarjeta de débito;
- paga periódica;
- objetivos de ahorro;
- tareas;
- límites de gasto;
- herramientas educativas.
La idea es permitir que los jóvenes tengan cierta independencia financiera sin dejar de contar con supervisión de los padres.
Puede ser especialmente útil para enseñar cómo funciona una tarjeta antes de llegar a la edad adulta.
3. BusyKid
BusyKid combina tareas domésticas con educación financiera.
Los padres pueden asignar determinadas actividades y asociar una recompensa económica a cada una.
Por ejemplo:
- ordenar la habitación;
- ayudar con la limpieza;
- cuidar una mascota;
- completar determinadas responsabilidades.
Una vez completadas, el niño puede recibir su recompensa dentro del sistema.
Esto ayuda a explicar una idea sencilla: el dinero puede estar relacionado con trabajo, esfuerzo y responsabilidad.
4. FamZoo
FamZoo funciona como una especie de sistema financiero familiar.
Puede utilizarse para enseñar conceptos como:
- presupuesto;
- ahorro;
- paga;
- responsabilidades;
- gastos;
- préstamos familiares.
Los padres pueden crear diferentes reglas según la edad de cada hijo.
Puede resultar interesante para familias que quieren simular algunas experiencias financieras reales dentro de un entorno supervisado.
5. RoosterMoney
RoosterMoney, asociada en algunos mercados con NatWest, está orientada al aprendizaje financiero desde edades tempranas.
Dependiendo de la versión disponible, permite gestionar:
- paga;
- tareas;
- objetivos de ahorro;
- gastos;
- recompensas.
Una característica interesante de este tipo de aplicaciones es que los niños pueden visualizar cuánto les falta para alcanzar una meta.
Por ejemplo, si quieren comprar algo que cuesta 50 y tienen 30 ahorrados, pueden ver claramente su progreso.
¿Qué aplicación es mejor?
No existe una aplicación perfecta para todas las familias.
La mejor opción depende principalmente de la edad del niño y de lo que quieres enseñar.
Para niños pequeños, puede ser suficiente una aplicación sencilla que permita gestionar tareas y recompensas.
Para adolescentes, puede resultar más útil una plataforma que incluya una tarjeta y permita aprender a realizar compras reales bajo supervisión.
Antes de elegir, revisa siempre:
- edad mínima;
- precio mensual;
- comisiones;
- disponibilidad en tu país;
- controles parentales;
- funciones de ahorro;
- seguridad;
- límites de gasto.
Las características y precios de estas aplicaciones pueden cambiar con el tiempo.
Tareas y recompensas: ¿es buena idea pagar por todo?
No necesariamente.
Los niños también deben aprender que algunas responsabilidades forman parte de vivir en familia y no requieren una recompensa económica.
Por ejemplo, ordenar sus propias cosas puede considerarse una responsabilidad básica.
Sin embargo, determinadas tareas adicionales podrían utilizarse para enseñar la relación entre esfuerzo e ingresos.
Cada familia puede establecer sus propias reglas.
Crea una paga semanal o mensual
Una pequeña paga puede convertirse en una herramienta educativa muy eficaz.
El objetivo no es simplemente entregar dinero.
La idea es permitir que el niño tome pequeñas decisiones financieras.
Por ejemplo, si recibe 10 cada semana puede decidir:
- gastar 5;
- ahorrar 4;
- reservar 1 para compartir.
No es necesario utilizar exactamente estos porcentajes.
Lo importante es enseñarle que el dinero puede distribuirse entre diferentes objetivos.
Utiliza metas de ahorro
Las aplicaciones pueden resultar especialmente útiles para visualizar metas.
Supongamos que tu hijo quiere comprar un videojuego que cuesta 60.
Si actualmente tiene 20 y ahorra 5 cada semana, puede ver cuánto tiempo necesitará para alcanzar su objetivo.
Esto enseña:
- paciencia;
- planificación;
- ahorro;
- gratificación diferida.
La experiencia de conseguir algo después de haber ahorrado puede ser mucho más educativa que simplemente recibirlo.
Enséñales a gastar
La educación financiera no consiste únicamente en ahorrar.
También es importante aprender a gastar bien.
Cuando tu hijo quiera comprar algo, puedes preguntarle:
- ¿Realmente lo quieres?
- ¿Lo utilizarás varias veces?
- ¿Existe una alternativa más barata?
- ¿Prefieres comprar esto o seguir ahorrando para tu objetivo?
No necesitas tomar siempre la decisión por él.
Permitir pequeñas decisiones ayuda a desarrollar responsabilidad.
Deja que cometan pequeños errores
Si un niño gasta toda su paga en algo que después no le gusta, no necesariamente tienes que devolverle el dinero.
Los pequeños errores pueden convertirse en grandes lecciones.
Perder 10 por una compra impulsiva durante la infancia puede enseñar una lección que evite errores mucho más costosos durante la edad adulta.
El objetivo es permitir que experimente consecuencias dentro de límites seguros.
Explícales cómo funciona una tarjeta
Las nuevas generaciones utilizan cada vez menos dinero en efectivo.
Por eso, también necesitan entender que pagar con una tarjeta o teléfono sigue significando gastar dinero.
Puedes explicar que:
saldo disponible – compra = nuevo saldo
Una aplicación que muestre los movimientos inmediatamente puede facilitar mucho esta explicación.
Establece límites
Dar acceso a una tarjeta no significa ofrecer libertad absoluta.
Los controles parentales pueden permitir establecer límites para:
- gasto diario;
- compras online;
- determinadas tiendas;
- retiradas de efectivo.
Estos límites pueden ir aumentando a medida que el niño demuestra mayor responsabilidad.
Habla sobre seguridad digital
Si el niño utiliza una aplicación financiera, también debe aprender algunas reglas de seguridad.
Explícale que nunca debe:
- compartir contraseñas;
- enviar códigos de verificación;
- proporcionar datos de la tarjeta a desconocidos;
- hacer clic en enlaces sospechosos;
- realizar compras sin comprobar el sitio.
La educación financiera moderna también incluye educación sobre seguridad digital.
¿A qué edad comenzar?
No existe una edad exacta.
Los niños pequeños pueden comenzar con conceptos básicos como ahorro y recompensas.
Entre los 7 y 12 años pueden utilizar herramientas sencillas para controlar una paga y objetivos.
Los adolescentes pueden comenzar a utilizar sistemas más parecidos a una cuenta real, siempre con supervisión.
Lo importante es adaptar la experiencia a su nivel de madurez.
¿Es necesario utilizar una aplicación?
No.
Puedes enseñar exactamente los mismos principios utilizando:
- sobres;
- frascos;
- una libreta;
- una hoja de cálculo;
- dinero en efectivo.
La principal ventaja de las aplicaciones es que pueden hacer el proceso más visual y adaptado a la forma en que los niños interactúan actualmente con el dinero.
La herramienta importa menos que las lecciones.
Errores que conviene evitar
Algunos errores frecuentes son:
- dar dinero sin explicar cómo administrarlo;
- pagar por absolutamente todas las tareas;
- controlar cada pequeña decisión;
- rescatar al niño después de cada compra equivocada;
- hablar únicamente de ahorrar y nunca de gastar;
- utilizar recompensas financieras como único método de motivación.
El objetivo final es que el niño aprenda progresivamente a tomar decisiones por sí mismo.
Conclusión
Las aplicaciones de educación financiera pueden ser una forma práctica de enseñar a los niños sobre ahorro, responsabilidad y administración del dinero.
Herramientas como Greenlight, GoHenry, BusyKid, FamZoo o RoosterMoney pueden ofrecer diferentes funciones para familias que quieren introducir estos conceptos de manera más interactiva.
Sin embargo, ninguna aplicación sustituye las conversaciones entre padres e hijos.
Combinar tecnología con pequeñas responsabilidades, metas de ahorro y decisiones reales puede ayudar a los niños a desarrollar una relación más saludable con el dinero desde una edad temprana.
Aviso: Este contenido tiene fines educativos e informativos. Las funciones, precios, requisitos y disponibilidad de las aplicaciones pueden cambiar y variar según el país. Revisa siempre las condiciones oficiales antes de contratar un servicio financiero para menores.